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Carta a la profesora de mates

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En octavo de EGB tuvimos una profesora de matemáticas muy especial, Montserrat Baró. Era una auténtica showwoman, y si en clase se decía alguna barbaridad matemática reaccionaba de maneras que nos divertían y nos sobresaltaban a la vez. Tanto que para los Juegos Florales de ese curso le dediqué una carta. Creo que no conseguí plasmar del todo lo que me gustaban sus clases y si tuviera que revisarla cambiaría algunas cosas, pero supongo que puedo darme un respiro, ¿no? ¡Tenía 13 años y estaba aprendiendo!

La carta está escrita en catalán. Debajo de las imágenes encontrarás el texto en español.

La profe de mates - página 1
Profe mates - Página 2

Carta a la profesora de mates (1994)

Con afecto y respeto a la profesora de mates.

Querida profesora:

No es que le quiera decir, señora profesora de la Lógica Aplastante, que la gente no debe de desarrollar la lógica. Ya sé que hay gente muy tozuda y a quien el cerebro se le atasca con facilidad. Pero no tiene la culpa, quizá la materia gris no la tiene suficientemente desarrollada o... no sé. Quizá ya ha intentado por todos los métodos hacer que la gente la desarrollara y no le queda más remedio que hacerlo como lo hace; pero, ¡caramba!, no hace falta que nos dé estos sustos: todo el mundo sabe que durante el verano el cerebro se oxida un poco y durante los nueve primeros meses de curso todavía hay que ponerle aceite. Y esto se lo digo porque, que un pobre chico le diga que la suma tiene la propiedad distributiva y usted empiece a gritar "¡LO SABÍA! ¡LO SABÍA! ¡LO SABÍA!", y se ponga a saltar más arriba que una campeona olímpica y se ponga roja, me parece exagerado.

Yo le recomendaría que fuera a practicar un poco de puntería en un campeonato de tiro al arco o al plato, o incluso practicar con dardos, porque cuando le dijeron que los inversos son equivalentes, le dio algo, ¿no? Me recordó a un pitcher: decantó el cuerpo hacia atrás, levantó la cama derecha, la mano derecha atrás, los labios apretados y... ¡¡FIU!!, lanzó la tiza como si fuera una granada de mano. La tiza me pasó por delante de las narices y ¡¡PAF!!, me han dicho que impactó en el objetivo. Lo que más me asustó fue cuando dijo que la próxima vez lanzaría un huevo o un borrador. Para mí puede lanzar lo que quiera, pero siempre con cuidado: hay cosas que provocan chichones y a veces la puntería falla.

¿Y el otro día? (Ahora aquí vuelve a entrar lo que le decía al principio: que hay gente que no debe de tener la materia gris suficientemente desarrollada o le da la gana de desarrollarla). Ese día sí que nos asustó: como normalmente, cuando corregimos los deberes, usted se pone al fondo de la clase, nadie la ve, y hasta que no nos giramos no supimos qué le pasaba: cuando le dijeron que la raíz cuadrada de cinco elevado al cuadrado era igual a la raíz cuadrada de cinco, se escuchó que algo caía al suelo y de repente usted se puso a gritar. Era un grito agudo que entraba por la oreja, te agujereaba el tímpano, te bajaba por la traquea, te entraba en los pulmones, en los bronquios, en la sangre, y te llegaba al cerebro en forma de sirena. Lo primero que algunos pensamos fue "¡Ay madre, que le ha dado un ataque!". Mientrastanto, el grito seguía; nos giramos y allí estaba usted, gritando, roja, y tirándose de los pelos. Un día de estos se los arrancará. Todo el mundo respiró tranquilo, sólo era un grito de desesperación. 

En conclusión, lo que le quiero decir es que a mí, si me pasara lo mismo que a usted, también me preocuparía un poco y quizá llegaría a desesperarme, pero no creo que llegara ni al extremo​ de huir de allí, ni al extremo de practicar tortura a la gente que no logicara (incluye hacer cosquillas en la planta de los pies, encerrar en el cuarto de las ratas, etc... y dar sustos que ponen del revés los intestinos de la gente).

Resumiendo en pocas palabras, que comprendo que se desespere y se quede frustrada ante este espectáculo, pero que no comprendo sus sistema de enseñar a logicar.

Atentamente y esperando el borrador volador,

Amèlia Mora