El día que tu hijo te estropea un jersey solo con palabras

​19 de julio de 2019

​Es ese día en el que decides estrenar un jersey nuevo.


Además, estás súper orgullosa de tu jersey nuevo porque, no solo es muy chulo, sino que ​ es de una tienda que has descubierto hace poco en la que tienen su propio taller: ¡diseñan ellos las telas y las prendas están fabricadas 100% en Barcelona!


Y encima tienen tallaje normal: es decir, contemplan que hay mujeres de todos tipos y condiciones y, cuando te pruebas su ropa, ni te sientes amorfa ni te sientes descomunal.

En fin, el caso es que tu jersey mola mucho.

Te lo pones y te miras en el espejo. “Bueno, marca un poco de tripa, pero estoy trabajando en ello, no es grave”, piensas.

Entonces aparece tu hijo, te ve y dice en tono de hacerte un cumplido:

“​Mamá, qué guai. Parece que tengas un bebé, con tanta tripa.”

​Mi hijo

​El mozo te da unas palmaditas en la tripa y se va.

Y tú te quitas el jersey mientras te recuerdas que el niño solo intentaba ser amable y te planteas varias opciones para el jersey:

  1. ​Que arda en una hoguera.
  2. ¡Que le corten la cabeza! Ay, no, que es un jersey.
  3. Que arda en una hoguera.
  4. ¡A la basura!
  5. Que arda en una hoguera.
  6. Quizá lo más razonable es guardarlo en el armario.

​Después te pones otra ropa (porque no, en la tripa no hay ningún bebé).

​​Más tarde...


De momento, ahí está el jersey, en el armario.


Cada vez que lo abro me mira con ojitos suplicantes y me pregunta: “¿Ya has perdido esa tripa? ¿Vas a usarme hoy?”. “Pronto, jersey, pronto”, le digo yo.

Sí, lo sé. Es mi tripa, no debería avergonzarme de ella. Llevamos juntas toda la vida, ya debería haberla aceptado o incluso haberle cogido cariño, ¿no? O simplemente podría pasar de ella. Pero no es tan fácil, ​la verdad es que ella y yo tenemos una relación algo complicada.

Quién sabe, quizá cuando alcance los cuarenta consiga aislarme de todos esos mensajes externos e internos que complican la relación con mi querida tripa. Ya falta menos de un año. Preguntadme entonces.

¡Ánimos, jersey, que ya queda menos!


​Lectura recomendada: 

Animalotes, de Aaron Blabey, humor y aventuras en formato cómic para lector@s a partir de 7 años.