Si puedes, quédate unos días de Rodríguez

​​30 de ​agosto de 2019

​​Este mes de agosto, el marido y el hijo de la casa aprovecharon las vacaciones y se fueron unos días de visita familiar, y yo me quedé sola en casa porque tenía que trabajar.


Es decir, me quedé de Rodríguez.


No es la primera vez que sucede, pero, por algún motivo, esta vez fue distinta de todas las demás.


Quizá fue porque no tenía tanto trabajo como otras veces, quizá porque no tenía lavadoras atrasadas, ni limpiezas atrasadas, ni compras atrasadas.


Por primera vez en mucho tiempo, solo me tuve que ocupar de mi trabajo y de mí misma.


​Y FUE MARAVILLOSO

​​Oh, claro que eché de menos a la familia, claro que me alegré cuando regresaron.


Pero eso de ocuparme exclusivamente de mí misma durante unos días, sin pensar en horarios de otros, en dietas de otros, en la educación de otros, ni en la compra semanal para todos, ni en las lavadoras pendientes para que todos tengamos ropa limpia, etcétera, fue un auténtico descanso.


¿Conoces ese concepto que desde hace algún tiempo se usa tanto: la carga mental


Ah, pues durante esos días no tuve carga mental.

​Y FUE MARAVILLOSO

​​En algún momento comenté a una amiga que estaba pasando unos días de Rodríguez, y ella contestó que suponía que yo estaba descansando, pero que solo podía imaginarlo porque ella no sabía qué era eso de quedarse de Rodríguez.


Y mi pensamiento fue: ¡pues debería recomendarle que lo haga, es maravilloso!


Así que ahora te lo recomiendo a ti: si puedes, quédate unos días de Rodríguez.


Ni spas, ni balnearios de mierda de medio día, ni irte con tu pareja unos días a un hotel donde te lo hagan todo.


Yo creo que lo ideal es que te quedes en casa, trabajando y siguiendo una rutina más o menos habitual. Creo que esta es la mejor manera de tomar consciencia (y valorarlo) de hasta qué punto descansas cuando solo tienes que preocuparte de ti misma/o.


Bueno, si crees que te cundirá más irte una semana entera de balneario, pues adelante. Yo ahí ya no me meto.


Hagas como lo hagas, en serio te recomiendo que busques estos días de soledad. Son estupendos para descansar, disfrutar del descanso y cargar las pilas.



​Lectura recomendada: 

La niña que bebió luz de luna

​La niña que bebió luz de luna, de ​Kelly Barnhill, ​maravillosa y poética fantasía ​repleta de misterio para lector@s a partir de 12 años .